La Misión y el Regreso

Cuando los sacerdotes de Egipto escucharon a la Esfinge anunciando que la misión había terminado, los profesores y los pontífices se separaron. Muchos se fueron al desierto, otros se fueron al mar, y algunos se quedaron mezclados entre las multitudes de la gran ciudad. El último de los pontífices de Isis se acercó a la desembocadura del Nilo y se sentó pensativo en la orilla. Todo era soledad y silencio.


- Mamo, tú has tomado el camino del exilio y aquí todo está preparado para el olvido... Mamo miró a la mujer que habló. Era Myria, la asiria, que le había seguido. Entonces dijo:

- Mi patria es el Universo y no sé que es el exilio.

- Pero tu alma ha sido dañada por el dolor del abandono...

- No, espero a la Diosa en mí. Empezaré donde mi pie pise la tierra y surja un templo que se levante. Somos sembradores de la verdad.

- ¿Y a dónde irás?

- Lejos.

- ¿Dónde nadie en el mundo te ame y te conozca?

- Nunca he amado, oh Myria, porque yo no puedo amar; las sombras de la tierra son extrañas para mí y soy indiferente a ellas, y no, nunca amé a nadie.

- No lo oculte, oh pontífice, debido a que la Diosa ha hablado: el que lo ama puede ver todas las criaturas del mundo y si no conoce el amor, comenzará su misión en la tierra.

- ¿Y qué te dijo la Diosa, que conoceré el amor?

- Dijo que lo conocerás, amante.

- ¿Y cuándo?

- Cuando hayas probado la venganza divina de sus celos. Mamo sonrió. Miró hacia el cielo estrellado y a las rugientes olas:

- Eso es absurdo, oh mujer asiria, qué pobre eres, con tu cabeza femenina llena de lujuria caliente. Tú conviertes a una bailarina en la Diosa, y la ves a ella de la misma manera en la que te ves a ti, como un espíritu felino, una esponja de voluptuosidades con hambre de venganza ...

- Así es como me habla.

- No pareces sorprendida.

- Fue Isis la que vino a mí y fue ella la que habló…

- Tú, la ciega, ¿cómo la viste?

- La mujer más hermosa que jamás vio Egipto.

- ¿Y era la Diosa?

- Ella que era la mujer divina que te ama.

- Desaparece, Myria, tu charla es tonta, estás loca. No sabes quién soy ni quién es la Diosa. Myria desapareció. Era de noche. Pasó una nave ligera con una antorcha encendida. Un barco se acercó a la orilla y un hombre gritó:

  1. -¿Quien es este hombre sobre el que la diosa ha permitido dar paso al mar? Mamo se adelantó, bajó a la barca para se acercó a la nave. Tan pronto como se subió un viento suave hinchó las velas y el barco comenzó a navegar como si la mano de un genio lo dirigiese. Sin embargo, en la costa de Campania una tempestad llevó el barco a la costa y Mamo tocó la tierra de las sirenas, Bahía, Paestum, Puteoli, Partenope, Herculano, Pompeya. Stabiae lo recibió con el encanto de un mar en floración y los lujos de la opulencia latina. Se detuvo en Pompeya donde Isis tenía un templo de sus sagrados rituales.


II


Durante el tiempo en que Poncio Pilatos entró en la creencia cristiana, Isis daba respuestas en Pompeya. Mamo contemplaba el mar azul y las noches estrelladas, las noches blancas que la luna ofrecía en los ricos manantiales de Pompeya…

- ¿Qué estás pensando Mamo?

- En las almas atrapadas en las cadenas de la esclavitud y el amor por los placeres que el rey conoce.

- ¿Y tú los conoces?

- No, porque no puedo amar.

- ¿Pero dejando el Nilo no te dije que la Diosa permitirá que conozcas su amor divino sin nombre no …?

- Oh insensata Myria, mujer caliente de deseo profano, ¡estás engañada por la llama de la maldad! Con tus ojos puedes ver lo obsceno de Diosa más antigua y creadora de sibilas.

- No soy insensata, mi amigo pontífice, ¿no puedes ver tu templo? Mira las ofrendas realizadas y los sacrificios consumados. Mañana será despojado de todo bien será condenado al exilio...

- Mi patria es el universo...

- Pero tu estás sufriendo.

- No sufro

- Tu voz es temblorosa.

- No puedo amar…

Mamo dejó atrás a la insensata y loca y dejó la tierra para dirigirse a costas más distantes. Myria, la mujer asiria, estaba en la playa rocosa y lo llamó, pero Mamo la observó impasible.

- Esta no es la tierra de la que la Esfinge había hablado y tu misión comienza aquí.

- Los dioses no lo aprobarían.

  1. -Esta es la Diosa celosa que te castiga. Vas a ir muy lejos, pero aquí vas a volver. Amarás y regresarás cuando la venganza de la Diosa te golpee y entonces conozcas su amor.


III


Myria la mujer asiria contempló el lejano horizonte. Pompeya fue enterrada con Herculano y Stabia: Ninguna yerba nacería de sus cenizas. El pequeño templo de Isis había sido destruido. Apareció una vela blanca. Mamo regresó.

- Oh Mamo, has vuelto. Mira, yo no era una insensata, ni loca... has triunfado...

- Oh Myria, tu venganza se ha completado, llegué a contemplar las ruinas...

- ¿Conoces entonces el aroma del placer?

- No Myria, ahora ya conozco el Amor.


CONCLUSIÓN

La leyenda de Mamo Rosar Amru me fue contada en las calles soleadas de Pompeya por una mujer hermosa en la sombra. Ella estaba leyendo una guía para redescubrir el encanto de los antiguos habitantes. Le pregunté lo que significaba esa historia y me respondió con el ceño fruncido:

- Myria la mujer asiria es el eco de la Diosa que vive en el mundo. Viajé con ella de Londres a Nueva York en un barco de vapor muy lujoso. Su cabeza fue tocada con un hermoso sombrero de cuarenta libras esterlinas, a su brazo llegó una joya que no tiene precio, un escarabajo que encierra el ojo de la alta sacerdotisa de Memphis, a su cuello un collar de piedras preciosas del faraón. Finalmente viajó al carnaval de Niza, llegó a Suiza y ahora vuelve a Roma ...

- ¿Para hacer qué?

La señora frunció el ceño. La voz se volvió dura.

- ¡Qué curiosos e indiscretos son los italianos!

Miré hacia abajo, y vi la puerta de la casa del Fauno, como dos magníficos lagartos evocaban los amores antiguos y protegidos de Príapo, guardián de las excavaciones. Además, yo estaba pelando un melocotón e irreverente me lo comí ante las ruinas de una gloria pasada. La dama se alejó. Pero aún así podía escuchar en mis oídos… ¡indiscretos italianos! y en mi corazón yo le daba razón: para nosotros se ha perdido el mundo de cuento de hadas incluso aquellos con tonos de naturaleza oculta.

Se han ido para siempre.

Extraído de “COMMENTARIUM” No 8-9-10-11

Bari, Diciembre

El Maestro que fue Mamo RSAR Amru…

no sé la historia, pero cuento la Leyenda...

Mra